El aire frío de la temporada y los días que se acortan traen consigo un deseo casi universal: la necesidad de refugiarnos en casa con algo cálido, cremoso y que nos abrace el alma. Hoy viajamos culinariamente a los paisajes alpinos y los campos dorados de Austria, específicamente a la región de Estiria. Esta zona es mundialmente famosa por sus majestuosas calabazas y su "oro verde", un intenso y oscuro aceite de semilla de calabaza que transforma cualquier plato de algo simple a algo extraordinario.
Esta no es una sopa de calabaza común. La sedosa textura de la verdura se eleva a un nivel de alta cocina casera gracias al contraste crujiente de las semillas tostadas y el profundo sabor a nuez del aderezo tradicional austríaco. Es la receta perfecta para una cena elegante o para acurrucarse en el sofá con una manta y un buen libro.